La inteligencia artificial ha llegado para quedarse

La Inteligencia Artificial (IA) es una de las revoluciones más importante de la tecnología y ha llegado para quedarse.

Cuando hablamos de inteligenciar artificial pensamos en algo que nos suscita tanto por un lado miedo o inseguridad como curiosidad e interés.

Pero por mucho que nos empeñemos en entender a la inteligencia artificial como un humanoide que un día podría estar habla con nosotros del tiempo y al día siguiente revelándose contra la humanidad haciéndonos sentir en la misma piel de Sara Connors , lamento decepcionaros pero lo cierto es que la inteligencia artificial  vive en paz entre nosotros desde hace décadas transformando muchas acciones cotidianas sin que nosotros seamos conscientes o sepamos identificarlas como tal.

Cada vez más, la inteligencia artificial forma parte de nuestras vidas y se está ampliando al mercado laboral. Esta tecnología puede ofrecer una serie de beneficios muy importantes en cualquier sector y liberar a los trabajadores para realizar tareas operativas que no agregan valor. Una serie de ventajas que aumentarán la calidad del día a día en las empresas y que sin duda nos encaminan a un futuro prometedor con infinidad de posibilidades.

 

A pesar de todo, el miedo al poder excesivo de la IA está arraigado en la sociedad. Podemos identificar varios miedos generalizados. Desde el control de nuestros datos junto con la sensación de estar vigilados por grandes compañías que saben lo que haces y dónde te estás moviendo.  Hasta el miedo al reemplazo o la superación con respecto a los seres humanos y la perdida de control de este tipo de inteligencia.

Hay que dejar muy claro que, aunque la Inteligencia Artificial seguirá avanzando, no tiene por qué convertirse en una tecnología negativa sino todo lo contrario.  Es nuestra responsabilidad hacer que la dirección de este desarrollo sea hacia un futuro donde la Inteligencia Artificial esté al servicio de las personas, no para espiarlas, sustituirlas o manipularlas.

Por eso es muy importante asentar unas bases de regulación que cubra esta nueva realidad y combinar la innovación con el respeto a los derechos individuales.

 

La Unión Europea comenzó a hablar de opciones para regular la Inteligencia Artificial a finales del año 2018 cuando presentó por primera vez una estrategia de IA y acordó un plan coordinado con los Estados miembros y en 2019  la Comisión publicó las Directrices éticas para una Inteligencia Artificial de confianza .

Finalmente la regulación de esta tecnología llega en marzo de 2021 con la publicación de la Ley de Inteligencia Artificial, una propuesta para regular los usos de la IA con el fin de abordar adecuadamente los beneficios y riesgos de su uso.

En cuanto al enfoque regulatorio, nos encontramos con una propuesta basada en el riesgo que mide el  impacto que pueda tener el uso del sistema del IA en las personas y establece así las distintas obligaciones :

Riesgo inaceptable: puntuación social, vigilancia masiva, manipulación del comportamiento causando daños, etc. Estos usos quedarían prohibidos salvo aquellos autorizados por la ley por motivos de seguridad nacional.

Alto riesgo:  el acceso a empleo, educación y servicios públicos, componentes de seguridad de vehículos, aplicación de la ley, etc. En este caso sería preciso una evaluación de conformidad (propia o por una tercera parte).

Riesgo limitado: engloba prácticas como la suplantación de personalidad, chatbots, reconocimiento de emociones, Deep fakes, categorizaciones biométricas, etc. Para esta categoría existe una obligación de transparencia, por lo que será preciso informar de que se está interactuando con un sistema de IA.

Riesgo mínimo: para el resto de usos. Deben fomentar la adopción de códigos de conducta y voluntarios, incluyendo las obligaciones de transparencia.

 

Cuando trabajan juntas, la inteligencia artificial y la inteligencia humana pueden producir resultados increíbles y revolucionar varios sectores, desde la atención médica hasta la educación. En lugar de ver las dos formas de inteligencia como competidores, debemos valorar ambas y encontrar formas de usarlas de manera complementaria para lograr soluciones más efectivas e innovadoras.