Crónicas de una cuarentena Bahiana

Crónicas de una cuarentena Bahiana

 

En los últimos meses nuestros hábitos de vida, la forma de relacionarnos y nuestra forma de trabajar ha sufrido una transformación como nunca antes habíamos imaginado.

Actualmente en Bahía nuestra casa se ha convertido en nuestro entorno de trabajo.

Quizás esta nueva realidad nos ha distanciado físicamente, pero también ha demostrado nuestra parte más humana creando nuevos vínculos.

Hemos dejado entrar en nuestros hogares a nuestros compañeros de trabajo a través de vídeo conferencias, incluso han podido escuchar a nuestras familias, ver a nuestros pequeños y a nuestras mascotas. 

Quizás por este escenario con tantos participantes, sabemos que esta situación nos ha dado un montón de anécdotas, que aunque en el momento han podido ser un “tierra trágame” con perspectiva han adquirido otro tono mucho más divertido y nos han demostrado nuestra parte más cercana.

Anécdotas que nuestros compañeros bahianos han querido compartir con nosotros. Aquí os dejamos un resumen:

 

Madres que creen que eso de programar es un juego

“Estaba yo trabajando cuando entra mi madre y comienza esta conversación:

Mamá: Para un momento y nos tomamos un café.

Yo: Un momento que termino esto y ya voy

Máma: ¿Estás jugando? Deberías estar con el trabajo

Yo: Qué dices, no estoy jugando, que te hace pensar eso.

Máma: Entonces que son todos esos dibujitos en la pantalla y ese color verde

Yo:  Pero máma, eso, eso es…. 

Mi madre creyó que estaba jugando al ver las barras de progreso de archivos copiándose y todo el escritorio cubierto de iconos coloridos.”

 

Pérdidas de fluidos inesperadas

Reunión por vídeo con un compañero de equipo comentando un tema urgente. De repente se escucha de fondo la voz de su hijo de 4 años diciendo “papá me he manchado el calzoncillo de gotitas de pis, me lo puedo cambiar?” Mi compañero continúa hablando  unos segundos como si no hubiera ocurrido tal intervención, pero al ver mi cara me pregunta “ no habrás escuchado lo que acaba de decir mi hijo?” y los dos nos morirnos de la risa automáticamente; el pequeño también pudo cambiarse el calzoncillo, así que final feliz para todos”

 

¿Silencio y niños? Algo están tramando…

“Videoconferencia con el resto del equipo. Los niños (4 y 2 años) se van a la cocina. Desconfío cuando los pierdo de vista, y más si están en silencio, algo en mí me decía que no podían estar haciendo nada bueno. Unos minutos más tarde, aparecen en el salón todos tranquilitos cubiertos de harina, parecían dos fantasmas, solo se le veían los ojos. Mi cara cuando los vi aparecer debió ser un poema (y cuando vi cómo habían dejado la cocina).”

 

Compañeros de piso fiesteros en confinamiento.

“En mi caso, se pueden decir que fueron varias situaciones las que viví ya a que más de una vez me he despertado y hemos coincidido en la cocina a las 7:30 de la mañana, la diferencia es que yo me disponía a desayunar y ellos todavía estaban con la «última cena» después de una larga noche de fiesta en el salón… Por lo menos habían preparado chocolate con churros, así que la mesa estaba puesta jejeje

 

Desnudos integrales 

Reunión de primera hora con el resto del equipo por vídeo desde el salón, mi hija de 2 años decide entrar en la sala y considera que hacía calor suficiente como para empezar a quitarse la ropa y quedarse en pañales.

Mientras tanto, yo en la reunión y mirándola por el rabillo del ojo pensando que ya se quedaría tranquila. Cuando de repente decide que también es buena idea sacarse el pañal.

Mis ojos en ese momento no solo iban hacia mi hija, sino hacia el sofá que acababa de comprar y pensado en lo que podría pasar con la conjunción de esos factores. Solo tenía la esperanza de que se quedase de pie hasta que terminase la vídeo…pero en ese momento es cuando ella decide que también quiere participar en la reunión, se acerca a mí y comienza a hablar.

Al escucharla, el resto de mis compañeros me piden saludarla, la levanto unos centímetros del suelo para que diga “hola” y mis compañeros la ven, la saludan y se sorprenden de que esté sin camiseta (y yo pensando si solo fuese la camiseta…) Afortunadamente nadie se percató de todo lo que había sucedido…¡hasta ahora!”

 

 Como ves estos meses han dado para mucho… y a ti ¿Te ha ocurrido alguna historia divertida que quieras compartir?

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